
Frizé nació como nacen muchos emprendimientos: con una idea, recursos muy limitados y muchas ganas de hacer que funcionara.
Empezamos elaborando batidos verdes de manera muy artesanal. Al comienzo, cada parte del proceso dependía prácticamente de nuestras manos: buscar proveedores, seleccionar los ingredientes, lavar, desinfectar, pelar, picar, porcionar y congelar. Fue un proceso exigente, pero también fue ahí donde empezamos a entender realmente el producto que queríamos ofrecer.
Con el tiempo comprendimos que no queríamos vender simplemente un batido que pareciera saludable. Queríamos saber qué había realmente en cada porción, por qué estaba ahí cada ingrediente y qué sentido tenía la combinación completa.
Por eso empezamos a trabajar en fórmulas más conscientes, con frutas y verduras reales, sin conservantes y con porciones pensadas desde su composición y no solamente desde el sabor o desde lo que pudiera resultar más atractivo comercialmente.
Nuestro primer gran aprendizaje fue el batido verde.
Detrás de una bolsa que hoy parece sencilla hubo muchas pruebas, ajustes, cambios de proveedores, medidas, cantidades y formas de preparación. También hubo muchas horas de trabajo manual. Poco a poco, y gracias a las mismas ventas, fuimos incorporando equipos y herramientas más profesionales que nos permitieron mejorar nuestros procesos y trabajar con mayor capacidad, organización y consistencia.
Pero Frizé también fue creciendo gracias a nuestros clientes.
Mientras vendíamos el batido verde, empezamos a escuchar lo que las personas nos contaban: algunos buscaban una alternativa que acompañara su digestión, otros querían opciones diferentes para su rutina, otros nos hablaban de cansancio o simplemente querían encontrar una manera práctica de consumir determinados ingredientes.
De esas conversaciones comenzaron a surgir nuevas ideas.
Así nacieron, poco a poco, las demás variedades que hoy hacen parte de Frizé. No surgieron simplemente porque queríamos tener más productos en el catálogo, sino porque fuimos identificando necesidades reales de quienes ya confiaban en nosotros.
Y quizás una de las cosas que más valoramos de este camino es que muchos de nuestros clientes continúan con nosotros desde hace meses. Nos cuentan cómo incorporan los batidos a sus rutinas, cuáles prefieren y qué cambios perciben personalmente cuando los consumen de manera constante. Sus experiencias y comentarios también nos han ayudado a seguir mejorando.
Hoy, después de más de un año y medio, Frizé ha cambiado mucho desde aquellas primeras preparaciones.
Contamos con maquinaria profesional, personal capacitado, procesos de preparación más organizados y espacios adecuados para la manipulación y conservación de nuestros productos, incluyendo capacidad de refrigeración y congelación acorde con nuestra operación.
Pero hay algo que no queremos que cambie: la forma en la que hacemos las cosas.
Seguimos escogiendo los ingredientes, revisando cada preparación y entendiendo que detrás de cada pedido hay una persona que decidió confiar en lo que hacemos.
No pretendemos vender productos milagrosos ni prometer resultados que ningún alimento puede garantizar por sí solo. Queremos ofrecer productos honestos, prácticos y elaborados con ingredientes reales, donde cada combinación tenga una razón de ser.
Frizé comenzó con un batido verde.
Hoy seguimos creciendo, aprendiendo y desarrollando nuevas alternativas, pero conservando la misma idea con la que empezamos: "Hacer productos que nosotros mismos podamos consumir y ofrecer con tranquilidad"
